Define el premio que les hace volver.
Decide qué gana tu cliente —un café gratis, un descuento, un vale o un regalo— y a partir de cuántos sellos o puntos lo consigue. Con puntos, ofrece todo un menú de recompensas.
Recompensas a tu medida, canjeables en el mostrador.
Con Recompi configuras exactamente qué recibe tu cliente y cuánto tiene que acumular para conseguirlo. Puedes ofrecer una única recompensa ligada a sellos o, si usas puntos, montar un menú completo con varias opciones a distintos umbrales. El canje es inmediato: el personal lo valida en un toque y el contador se pone a cero solo.
- Varias recompensas activas a la vez, cada una con su propio umbral de puntos.
- Canje sencillo en el mostrador: el personal lo confirma sin buscar nada en el sistema.
- Recompensas ligadas a eventos especiales como la bienvenida o el cumpleaños del cliente.
Por qué un buen premio lo cambia todo.
Tú decides
El premio y el umbral son tuyos: eliges qué ofrecer y cuánto hay que acumular para ganarlo.
Un menú, no un solo premio
Con el sistema de puntos puedes ofrecer varias recompensas a distintos niveles para que cada cliente escoja la suya.
Canje sin fricción
El personal valida la recompensa en un toque. Sin buscar fichas, sin contar sellos a mano.
Control del coste
Tú fijas el valor de cada recompensa, así que siempre sabes lo que te cuesta antes de lanzarla.
Refuerza la vuelta
Un premio cercano es el mejor motivo para que el cliente elija volverte a ver antes que probar otra opción.
Recompensas automáticas
Enlaza un regalo de bienvenida o de cumpleaños con las automatizaciones y Recompi lo entrega solo.
Desde que lo configuras hasta que se canjea.
Crea la recompensa y su umbral
Elige qué ofreces —un café, un descuento, un regalo— y cuántos sellos o puntos se necesitan para conseguirlo.
El cliente la desbloquea
Cuando alcanza el umbral, la recompensa aparece disponible en su tarjeta de forma automática.
La canjea en el mostrador
El personal lo valida en un toque y el saldo vuelve a cero listo para empezar de nuevo.
El motivo para volver una vez más.
Una recompensa concreta y alcanzable es más poderosa que un descuento genérico: el cliente sabe exactamente a qué aspira y cuánto le falta. Esa claridad es lo que convierte una visita en hábito.
Tú controlas el coste
Cada recompensa tiene el valor que tú le asignas, sin sorpresas y sin intermediarios que se lleven su parte.
Funciones relacionadas
Ponle nombre al premio que les hace volver.
Empieza gratis, sin tarjeta. Configúralo entre dos cafés y deja que funcione solo.